ENFOQUE
Si nos van
a hacer a un lado,
como un obsceno envase gastado
forjándonos pequeños frente a su moral…
La moral que los inunda,
la que los hace seguir reglas, creyendo que están en libertad.
Esa que les rinde cuentas a los que les dan la vida
(la buena vida)
a merced de cumplir con el deber ser, con el deber estar.
La ética los buscó maleables,
con sus cabezas abiertas
con sus corazones fácilmente palpables.
Abiertas…
Francas a la posibilidad de toparse con el poder,
no ese que les da renombre
no ese que los acuna en tronos
no ese el de la herencia ganada
más bien aquel que surge por el verbo hacer.
Otros no pierden la voluntad,
solo le cambian el enfoque,
no cumplen metas fijadas por visiones terrenales,
y es tan abstracta la ética como liviano su arte,
tan llena de gracia su apariencia como cobarde su semblante.
Y aunque lo que siempre se critica son puntos equidistantes
hay quien se levanta digno porque apunta al propio idilio
en fríos mármoles.
Enfoque…
Más o menos trágicos los desenlaces.
Más o menos esclavos según a quien elijas de jefe.
Más o menos libre, mientras sigas pensando que esa tal libertad existe.
El mantenerse en pie es una realidad insobornable,
así como el alma siempre hambrienta de tempestades
para aprender con dolor,
siempre más rápido
más integrado,
antes de meter quinta y disparar a más nobles dimensiones.
No se cuestiona el soborno quien jamás lo precisó,
no ese soborno corrupto,
no ese que juega con creces
no el que se disfraza de impoluto,
volando sobre las sienes…
más bien aquel que entiende en el necesario trueque,
el de intercambiar las ponencias para ver manifestaciones,
para hacer astuto el rumbo del inexcusable punto,
para forjar diminuto el juicio irresoluto.
como un obsceno envase gastado
forjándonos pequeños frente a su moral…
La moral que los inunda,
la que los hace seguir reglas, creyendo que están en libertad.
Esa que les rinde cuentas a los que les dan la vida
(la buena vida)
a merced de cumplir con el deber ser, con el deber estar.
La ética los buscó maleables,
con sus cabezas abiertas
con sus corazones fácilmente palpables.
Abiertas…
Francas a la posibilidad de toparse con el poder,
no ese que les da renombre
no ese que los acuna en tronos
no ese el de la herencia ganada
más bien aquel que surge por el verbo hacer.
Otros no pierden la voluntad,
solo le cambian el enfoque,
no cumplen metas fijadas por visiones terrenales,
y es tan abstracta la ética como liviano su arte,
tan llena de gracia su apariencia como cobarde su semblante.
Y aunque lo que siempre se critica son puntos equidistantes
hay quien se levanta digno porque apunta al propio idilio
en fríos mármoles.
Enfoque…
Más o menos trágicos los desenlaces.
Más o menos esclavos según a quien elijas de jefe.
Más o menos libre, mientras sigas pensando que esa tal libertad existe.
El mantenerse en pie es una realidad insobornable,
así como el alma siempre hambrienta de tempestades
para aprender con dolor,
siempre más rápido
más integrado,
antes de meter quinta y disparar a más nobles dimensiones.
No se cuestiona el soborno quien jamás lo precisó,
no ese soborno corrupto,
no ese que juega con creces
no el que se disfraza de impoluto,
volando sobre las sienes…
más bien aquel que entiende en el necesario trueque,
el de intercambiar las ponencias para ver manifestaciones,
para hacer astuto el rumbo del inexcusable punto,
para forjar diminuto el juicio irresoluto.
(Todas las imágenes son sacadas de Internet)

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