lunes, 8 de mayo de 2017

NO SE CONFUNDAN

No se confundan, señores, que no es más fuerte aquel que ha soportado tempestades. No somos ejemplares los de la apariencia dura, no somos dignos de reputación como parece. No se confundan señores, que no es más valiente aquel que se ha levantado en cada tropezón, ni aquel que nunca se dio por vencido cuando los rayos apuntaban directo a la voluntad, al corazón. No, esos somos los que necesitamos hacer introspección, los de la perdida dignidad. No hay nada de ejemplar en permanecer enteros cuando rodean los cuervos. Sepan ustedes, señores, que el hombre verdaderamente fuerte es el que entendió que no se necesita recurrir al dolor para aprender. Que regala fe con sonrisas. Esperanza y practicada empatia. El que es verdaderamente fuerte rara vez tropieza, sabe que es cierto que sólo una palabra de Dios bastará para salvarle. Sabe que no necesita escarmiento para llegar a comprender que una vida con tapujos no es una que vale. Sepan ustedes, y sepanlo bien, que los verdaderos hombres fuertes reconocen que es digno de milagros aquel que sabe que las sombras retroceden cuando empieza a resplandecer. Nosotros, a los que nos llaman "fuertes" no somos más que cobardes tratando de entender. Pequeños soldaditos cual moldes de un destino autoimpuesto para trascender.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

SIN FE DE ERRATAS Es larga obra la vida es teatro de larga data... Hoy prefiero no centrarme en detalles, crearme sin frenos ni fe de ...