EL EGO QUE
NO ES RÍO
enciende una maquinaria intelectual,
no desviarse de su itinerario absurdo es su finalidad.
Cuando el ego quiere etiquetar
no piensa en más que objetivos,
pidiendo retribución por el esfuerzo,
ganancia por el tiempo invertido,
la justa contestación del aparente mérito,
juzgando a ciencia cierta al destino.
Miedo a la falta de control,
negación a lo relativo, que no es más que falta de amor a un plan mayor,
casi divino.
Cuando el ego tiene un falso valor
no espera más que ser retribuido,
destruye a golpes el molde en el que fue concebido,
no fluye
no crea
se niega a cooperar
no es río.
El ego que no es afluente no desemboca en el mar,
es lago de estanque,
agua de frío,
lluvia de tempestad.
El ego mal encausado le teme al despido,
cuando la casualidad ataca se siente en el limbo,
fluir
filtrar
dejarse manejar por los hilos debe ser su plan.
Debe intentar despreocupar,
ser esclavo cardíaco.
(Todas las imágenes son sacadas de Internet).

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