PRESCINDIR
No
existe nada imprescindible en este pedazo de cielo
estamos decorando resistencias por miedo
recriminamos fe…
Estamos consumiendo karma
encendemos en el corazón alarmas,
no podemos dejar de preguntarnos ¿Por qué?
Con el tiempo todo pasa
son materias correlativas los amores,
desesperamos en la cursada,
nos bochan las idealizaciones.
Ser y dejar ser.
Amar y desatar fantasmas.
Rodar.
Consumir.
Desdramatizar la triada.
Los rostros del romance son varios
el amor es uno y no tiene cara,
somos lo que fueron otros mientras el velo nos destapa.
Todo ese miedo a perder.
Todo ese miedo a soltar.
Todo ese miedo a la falta de confianza.
¡Basta de romperse el alma!
si hay flores que persiguen la luz aun estando marchitadas.
Nos pedimos milagros a nosotros mismos pero a otras caras.
Tememos confundir grandeza con poder
orgullo con soberbia
gravedad con gloria
soltura con desgana.
¡Basta de esperanzas macabras!
que si el corazón comienza a pensar en cualquier momento se para,
y el intelecto pide descanso,
y la imaginación batalla.
¡Como no ser intransigente si sabemos qué es lo que nos parte el alma!
Si en este trozo de espacio no cruzamos a un diablo atento,
ya vendrá otro demonio que nos de escarmiento en este infierno que llama.
(Todas las imágenes son sacadas de Internet).
Las almas pueden encontrarse, pueden conversar y la forma más perfecta de que ocurra es dejando los versos pasar...
jueves, 29 de septiembre de 2016
jueves, 15 de septiembre de 2016
Ahí vienen
otra vez,
asomándose,
poniendo primera
apenas,
para encender la marcha.
Ahí vienen otra vez
acomodándose,
por la carretera que es tan añeja como la experiencia y sus andanzas.
Un halo personal,
una melodía fina,
una corona de espinas
catártica,
que son purga para desnudar caricias.
Traen en su equipaje palabras,
envueltas en cajas que advierten: “fragilidad”,
un arpegio por cada sonata
un paso para cada vals
una formula matemática extraña,
casi exacta.
Parece que las acercó el viento
un aire que es interno,
casi impersonal.
Entraron a mi cabeza apoyándose en el tintero
como viniendo del universo
traídas por una liana inspiracional.
Inventan un circuito a la sublimidad del que nadie sale ileso,
para llegar como flecha a la conmoción ajena,
a los corazones tiesos.
No piden permiso
no usan excusas
se convierten en arte como unas intrusas,
no se sabe de dónde vienen, ni hacia dónde van
algunos les dicen musas.
asomándose,
poniendo primera
apenas,
para encender la marcha.
Ahí vienen otra vez
acomodándose,
por la carretera que es tan añeja como la experiencia y sus andanzas.
Un halo personal,
una melodía fina,
una corona de espinas
catártica,
que son purga para desnudar caricias.
Traen en su equipaje palabras,
envueltas en cajas que advierten: “fragilidad”,
un arpegio por cada sonata
un paso para cada vals
una formula matemática extraña,
casi exacta.
Parece que las acercó el viento
un aire que es interno,
casi impersonal.
Entraron a mi cabeza apoyándose en el tintero
como viniendo del universo
traídas por una liana inspiracional.
Inventan un circuito a la sublimidad del que nadie sale ileso,
para llegar como flecha a la conmoción ajena,
a los corazones tiesos.
No piden permiso
no usan excusas
se convierten en arte como unas intrusas,
no se sabe de dónde vienen, ni hacia dónde van
algunos les dicen musas.
(Todas las imágenes son sacadas de Internet).
martes, 13 de septiembre de 2016
EL EGO QUE
NO ES RÍO
enciende una maquinaria intelectual,
no desviarse de su itinerario absurdo es su finalidad.
Cuando el ego quiere etiquetar
no piensa en más que objetivos,
pidiendo retribución por el esfuerzo,
ganancia por el tiempo invertido,
la justa contestación del aparente mérito,
juzgando a ciencia cierta al destino.
Miedo a la falta de control,
negación a lo relativo, que no es más que falta de amor a un plan mayor,
casi divino.
Cuando el ego tiene un falso valor
no espera más que ser retribuido,
destruye a golpes el molde en el que fue concebido,
no fluye
no crea
se niega a cooperar
no es río.
El ego que no es afluente no desemboca en el mar,
es lago de estanque,
agua de frío,
lluvia de tempestad.
El ego mal encausado le teme al despido,
cuando la casualidad ataca se siente en el limbo,
fluir
filtrar
dejarse manejar por los hilos debe ser su plan.
Debe intentar despreocupar,
ser esclavo cardíaco.
(Todas las imágenes son sacadas de Internet).
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