miércoles, 25 de febrero de 2015

La vibración del último baquetazo de crash.


Libertad, libertad es estar a la altura de la vibración del último baquetazo de crash, es sentir emoción buscando paraderos en los límites ajenos como salvación.


A modo de escape la guitarra al hombro, se alejan los horizontes cuando aumenta la información. A modo de escape libros de autores clásicos, cafés y lluvia para amortiguar el dolor. Ahora que la tormenta pasó, la vida comienza a cambiar de color, estamos un poco más cerca de unirnos en el nombre de un único Dios. Fue un sacrificio haber tenido que pasar por acá, son los sacrificios pactados para experimentar la dualidad. Cuando nos demos cuenta de nuestras realidades vamos a poder ser el sol y también la luna. Mientras esperamos que llegue el milagro que no nos animamos a buscar. Cuando nos demos cuenta  de la posibilidad que es estar acá, con esta gente, en este lugar, vamos a poder comprender que lo demás no vale, que sólo vale en apariencia, que sólo vale en evasión. Esa evasión de recurrir a lo que condena. Es matarse consiente, a veces el vivir acá, sabiendo que los placeres tapan al dolor, pero la mayoría son pasajeros. Es permitirse lentamente destruirse en el camino de la evolución. Es conocerse,  encontrarse  en un camino alejado muchas veces de la moral que da la liberación que hoy nos cuesta encontrar. Es comenzar en un juego y terminar en la costumbre. Es salvarse lentamente aunque se esté en la oscuridad, porque la luz es más brillante y libertad, libertad es estar a la altura de la vibración del último baquetazo de crash.

(Todas las imágenes son sacadas de Internet)



jueves, 5 de febrero de 2015

LA FALSA HUMILDAD

Ahora que te tengo en frente no voy a mentir,
hay mucho de egoísta en mi bondad.
A veces en la ley de la selva no gana el más fuerte, gana el más cruel,
y estoy cansada de la falsa humildad.

Hay veces en las que los ojos no me dejan ver más allá,
permanezco atenta pero no sé escuchar.
Se finge una modestia que sostiene las caretas,
se actúa una constante docilidad.
La falta de reconocimiento duele,
nos duele la falta de aplausos cuando el show marca el final.

Ahora que te tengo en frente no voy a mentir,
la admiración alimenta al espíritu,
la crítica "constructiva" nunca nos va a resultar.
Siempre el consejo fue inútil,
siempre el "te entiendo" irracional.


No es el orgullo lo que está mal,
es el no aceptar que somos dóciles, sumisos y débiles frente a la verdadera grandeza ajena.

Y es nuestra propia bajeza que alimenta la vergüenza de la misma falta de humildad.
Es el propio egoísmo al intentar ser genuinos lo que engrandece el narcisismo,
lo que nos hace creernos dignos al opinar de más.















(Todas las imágenes son sacadas de Internet).
Sólo un viajante

Antes que despiertes te daré un cuerpo, no será un reto fácil de afrontar.
Podes elegir entre quedarte volando en el cielo o ir a colaborar.
Tu decisión determina la grandeza del espíritu.
Si elegís fugarte a aquel lugar experimentaras infierno y cielo (todo al mismo tiempo).
Una habitación oscura te abrirá sus puertas y un remolino negro te va a envolver, cada vez más rápido, cada vez más cruel. (Nada que no puedas superar).

Vas a sentir el lamento de las almas en pena, tu alma desgarrada y el cuerpo (antes liviano) atraído como por un imán, (ahora mucho más pesado).

Vas a sentir cómo turbulenta la paz, qué es lo que perturba la tranquilidad.
Pero no desesperes, sólo vas para ayudar.

Vas a volver poco retribuido pero experimentado. Ese es el precio a pagar.
Todavía no entendemos por qué se paga un precio por ir a ayudar.
Somos muchos los que administramos el Ministerio del alma.

Del regreso sólo sentirás la consciencia calma, y no trates de encajar, sólo vas de paso.

La tierra no es tu lugar.
Tiempo y espacio no son tu medida.

Serás sólo un viajante disfrazado de humano.
Una luz brillante con equipaje de mortal.

(Todas las Imágenes son sacadas de Internet).

SIN FE DE ERRATAS Es larga obra la vida es teatro de larga data... Hoy prefiero no centrarme en detalles, crearme sin frenos ni fe de ...